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2026-07-10

Desarrollar a subordinados de la generación Z con el informe diario: una forma de acompañar que hace crecer sin presionar

Sin recurrir a la generalización de “los jóvenes de ahora”, explicamos las tendencias que conviene tener presentes al usar el informe diario para acompañar mejor, y cómo usar el informe diario para hacer crecer sin presionar.

Por qué queremos ser prudentes ante todo con la etiqueta “generación Z”

La generalización de “los jóvenes de ahora” oculta las diferencias individuales y a veces conduce a respuestas desacertadas. Lo que se trata aquí no es una teoría generacional tajante, sino unas “tendencias” que conviene tener presentes al usar el informe diario para acompañar mejor. La premisa es mirar a cada persona que se tiene delante, y la teoría generacional debe usarse solo como una línea auxiliar.

Tendencia 1: cuanto más corto es el intervalo de la retroalimentación, más resuena

Cuanto más se espacia el intervalo entre la acción y la retroalimentación, más difícil resulta para la persona vincular a qué corresponde la reacción. Más allá de la evaluación conjunta a fin de mes o en la época de valoración, un funcionamiento que devuelva reacciones frecuentes, por ejemplo añadiendo una palabra al aprobar el informe diario, tiende a resonar con muchos jóvenes.

Tendencia 2: la tendencia a pedir que se explique “por qué se hace”

Es habitual oír que, si se pide solo el trabajo sin conocer el trasfondo ni el propósito de la instrucción, la motivación tiende a bajar. Si se comparte primero la política de desarrollo y se muestra adónde conducen las acciones diarias, es posible reducir la sensación de “hacerlo porque me obligan”.

Tendencia 3: la seguridad psicológica se refleja tal cual en la calidad del reporte

En un entorno donde se siente presión o negación, el informe diario también tiende a inclinarse hacia un “reporte inocuo”. Si hay la tranquilidad de que no pasa nada por escribir dificultades o fallos, el propio contenido del informe se vuelve franco y los problemas se pueden captar en una fase temprana. No es una tendencia propia de una generación concreta, pero los miembros con menos experiencia son más sensibles a ella.

Convertir el informe diario en un lugar para “hacer crecer” y no para “presionar”

Si se usa el informe diario como lugar para interrogar sobre lo que no se logró, lo que se escribe se vuelve cada vez más inocuo. En cambio, si se usa como lugar para convertir juntos en la siguiente acción (A) los hallazgos surgidos de la reflexión (C), el informe diario se convierte en una herramienta de desarrollo. Una forma de acompañar que no da la respuesta sino que deja espacio para que la persona piense conduce al crecimiento a largo plazo.

Una herramienta para una cultura de mejora y una evaluación justa que aplica estas ideas.